Parto en casa. Cuando la vida se abre camino

La semana pasada nació Paula. Nació en casa. No era el plan que teníamos programado, pero el plan salió de la mejor forma posible.

Cuando el poder de la mujer se pone de manifiesto en el parto, se lleva por delante todo lo que encuentra. No importa el programa que tenías previsto, no importa las ideas que tenías planeadas. El milagro de la vida no espera, solo se desarrolla.

María empieza con contracciones en casa, como la mayoría de las mamas gestantes. Las contracciones suceden cada vez más rápido. Tiene contracciones intensas y cada vez mas frecuentes.

Como decía al inicio, la vida no espera, no sabe de horarios, no sabe de planes, no entiende de lugares. Lo que teníamos planeado era dilatar en casa y llegar al hospital para el expulsivo.

Cuando me llamaron a casa hablé con su pareja. Solo me dijo que el parto había empezado, tenía muchas contracciones y muy intensas. Después de uno o dos minutos, me volvieron a llamar para decirme que había roto la bolsa. Después de esta segunda llamada comencé, literalmente, a correr por la calle y con el coche para llegar.

Habíamos hecho una preparación al parto un poco alternativa, basada en la hipnosis y en el método Norbel sobre el uso del pensamiento positivo. Además la había visto un par de días antes y la había explorado. Lo que quiero decir es que sabía que iba a ir muy rápido, sobre todo por lo experiencia con otras mamás en su misma situación.

El parto lo estuve dirigiendo en el coche, por teléfono, ya que la tercera llamada fue la de “estoy viendo la cabeza”. La mamá estaba en la cama, recostada y con muchas ganas de empujar.

Si estás leyendo esto y estás embarazada, tienes que saber que para acompañar un parto no hay que hacer nada, no hay que tirar de la cabeza, no hay que cortar el cordón, etc. Solo haya que acompañar.

Cuando llegue a la casa, la cabeza estaba fuera. Solo tuve que acompañar al bebé para que terminara de nacer. Nació Paula, con fuerza, llorando con ganas de vivir. La mamá estaba bien, solo un poco cansada, pero muy contenta. Su pareja alucinando con el poder de la mujer y con lo que había sido capaz de hacer el mismo.

Después de que saliera la placenta y sin cortar el cordón umbilical (parto Lotus) llamamos a la ambulancia para ir al hospital, con la tranquilidad de que todo estaba bien.

Si estás embarazada, la idea más clara que tienes que tener en tu cabeza es : YO PUEDO. Sabes que hacer, como hacerlo y cuando hacerlo, ya sea en un parto en casa o en un parto hospitalario. Solo tienes que escuchar a tu cuerpo.

Confía en ti misma, en tu poder y en tu sabiduría innata de mujer. Estás perfectamente diseñada para parir. Disfruta de este momento.

Si eres la pareja y vas a acompañar en el parto a una mujer, confía en ella. Debes estar tranquilo para poder relajar. Observa y disfruta del milagro que estás presenciando. Estás viendo como la mujer está dando vida.

Enhorabuena a la familia.

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